Tómese un momento de calma,
Tener hijos es una experiencia que cambia nuestras vidas. Es
difícil, pero además es duro, porque nos preocupamos, sufrimos, dudamos.
Podemos prepararnos para ser padres, pero aun así, será un camino a recorrer,
en que siempre estaremos aprendiendo. Nadie nos ha enseñado, y
desgraciadamente, muchas veces nadie nos ha ayudado. Aprender es también, nuestro deber.
Nuestro deber es
AYUDAR a nuestros hijos a vivir con amor, y no con miedo y con odio, es
ayudarlos a desarrollar sus capacidades naturales, y a conocer y aprender a relacionarse
con el mundo que les rodea. Y también proporcionarles seguridad (protegerlo) y
cubrir sus necesidades básicas (comida, higiene, etc.).
La situación económica, es algo que no sólo
depende de nosotros, de nuestra voluntad, por eso si los padres NO PUEDEN
cubrir estas necesidades básicas, no se considera un maltrato, pero sí una
situación de riesgo, en la que los servicios públicos han de ayudar a la
familia a superar estas dificultades (Servicios Sociales comunitarios –municipales-).
Si lo que ofrecemos
a nuestro hijo es odio, debemos preguntarnos seriamente, qué estamos haciendo
con nuestras vidas, y qué podemos hacer para cambiar nuestra situación. Esto,
además, es su responsabilidad. Sus hijos/as tienen el derecho a ser queridos, y
no temer a sus padres, y además, como todo el mundo, como usted mismo, tienen
derecho a ser felices.
Si usted no puede,
o no quiere, ocuparse del bienestar de su hijo, de su educación, si usted no
quiere a su hijo, o no es capaz o no está dispuesto a cumplir con sus responsabilidades,
esto no es culpa de sus hijos/as. Para ello, los servicios públicos han de ayudarles y en caso de ser necesario, se harán
cargo de ellos, proporcionándoles un entorno seguro que los valore, cubriendo
sus necesidades básicas, y el amor que les falta, de ser el caso.
La vida no debe ser
siempre sufrimientos, ni odio ni miedo. La vida tampoco puede ser sólo
felicidad, claramente. Pero aunque cueste aceptarlo, en la vida debe haber
lugar siempre para el amor, el amor es respeto, y no superioridad ni autoridad,
ni mucho menos odio, o miedo, y también lugar para la alegría. Y todos podemos
conseguirlo.
No cargue en su hijo
sus problemas, aprenda usted a ser feliz si es lo que necesita, aunque sea
difícil, aunque no sea todo el tiempo porque es imposible. La vida está llena
de obstáculos y esfuerzos precisamente, es normal y todos lo sabemos. Debemos
aprender a ver que, a pesar de todo, no estamos tan solos en el mundo. Su hijo
es inocente, y depende de usted, no crea que los niños han de vivir en esa
situación, muchísimos niños son "felices", aunque tengan sus propios problemas.
Un niño o adolescente está creciendo, abriéndose paso al mundo y a la vida, va
aprendiendo, como un libro en blanco, no puede esperar que haga solamente lo
que usted quiera, y además debe preguntarse si lo que usted quiere, es justo.
¿Es lo que usted querría, realmente, para sí mismo?
Intente cambiar, para que un día, su hijo pueda
quererle, como deben quererse padres e hijos. Hágalo también, por usted mismo/a. Le será más fácil si aprende a comprender las necesidades de sus hijos/as, que son tan importantes, como las suyas propias. Seguro que a estas alturas, ha
visto que su hijo/a, ya ha hecho mucho por usted, ahora le toca a usted aprender
a hacer lo correcto, y asumir las consecuencias de lo que sea mejor para su
hijo, siga usted siendo su padre/madre o no.